¿Qué debe tener en cuenta al momento de arrendar un inmueble?

na parte importante de la población colombiana vive en arriendo. De acuerdo con la Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), se estima que actualmente el 44% de los colombianos, de las zonas urbanas, vive en arriendo. Es decir, que cerca de 4,96 millones de hogares, pagan mes a mes el alquiler de un espacio al que llaman hogar, y el 54% de estos reporta ingresos iguales o inferiores a cuatro salarios mínimos mensuales legales vigentes.

Sin embargo, muchos no conocen a profundidad los deberes y derechos que le asisten como actores de un contrato de arrendamiento, ya sea como arrendatario (la persona que toma algo en arriendo) o como arrendador (quien ofrece algo para su alquiler).

ALGUNOS CASOS

Durante la realización de este informe se conocieron varios casos de problemas que han tenido arrendatarios con su arrendador. De manera anónima se citan algunos.

- Teníamos contrato de arrendamiento con una firma inmobiliaria. Desde que nos pasamos al apartamento (que estaba nuevo) les notificamos que la barra americana de la cocina estaba suelta de la pared (solo puesta y ya) y que eso se podía caer. Nunca nos pararon bolas. En efecto, la barra se desplomó y al caer la lámina de mármol de encima se rompió y picó una parte del piso laminado de la sala. Notificamos con correo electrónico y fotografías. Se demoraron dos años para arreglar la barra (o sea, nosotros dos años con la barra inservible y el piso chueco). Después de mucho pelear cambiaron la barra y todo bien. Cuando fuimos a entregar el apto no lo recibieron afirmando que el piso lo habíamos dañado nosotros y que debíamos pagar 1,2 millones de pesos adicionales para cambiar todo el piso. Nosotros dijimos que no, les evidenciamos los correos y las fotos pero ellos se cerraron en que no, que debíamos entregar el apto como lo recibimos y que mientras eso no pase, el arriendo seguía corriendo. Pasaron dos meses, no nos recibieron el apto y nos llegó un cobro de una oficina de cobranza diciendo que debíamos dos meses de arriendo y la mora respectiva. Nuestra respuesta fue que no íbamos a pagar porque hacía dos meses estábamos en disposición de entregar el apto pero la inmobiliaria se negaba. Nos citaron a conciliación con la Cámara de Comercio. Fuimos nosotros, la casa de cobranza y la inmobiliaria. Después de dos audiencias logramos que nos recibieran el apto y que la inmobiliaria aceptara su responsabilidad en el daño del piso, pero la casa de cobranza afirma que de todas formas debemos pagar los dos meses de arriendo que corrieron cuando la inmobiliaria no nos quiso recibir el apto. Nuestra posición sigue siendo la misma: no vamos a pagar porque todo es consecuencia de la negligencia de la inmobiliaria.

- Suscribí un contrato de arrendamiento en el mes de julio, con una inmobiliaria en Bogotá. En el momento de la firma leí todo el documento, las cláusulas eran muy normales acordes con lo que contiene un contrato de arrendamiento. Entre ellas decía que el inmueble se entregaba en perfecto estado y hablaba de un trámite administrativo de la inmobiliaria en el que dice el arrendatario cuenta con cuatro días para hacer las revisiones que considere pertinentes para verificar el estado del inmueble. En ese tiempo me puse a la tarea de verificar y encontré muchas inconsistencias: fugas, taponamiento, vidrios rotos, persianas dañadas, la estufa deteriorada, la puerta desajustada. Procedí a hacer un informe fotográfico y escrito diciendo que no podía ser posible que uno firmara un contrato diciendo que recibía el inmueble en perfectas condiciones y presentaba más o menos 20 inconsistencias. La inmobiliaria hace su trámite con el propietario del inmueble y empiezan a hacer los arreglos, pero no todos. Arreglaron estufa, tuberías y no fue más. Hay unas cosas que la inmobiliaria dice que si yo las arreglo ellas descuentan eso del canon de arrendamiento, y otros detalles que pueden ser mínimos que ellos no los arreglan. Sin embargo, yo dejé constancia del estado en el que recibía el inmueble para, en el momento de entregarlo, no me fueran a cobrar nada.

Los casos anteriores, expuestos tal cual por sus protagonistas, reflejan algunas de las quejas más recurrentes en materia contratos de arrendamiento.